OJOS EN CONSERVA
Para Elena, el deseo no se siente: se degusta. Cuando un fugaz e intenso romance con un hombre casado termina en un bloqueo digital y un sabor a desprecio, la línea entre la pasión carnal y la pulsión caníbal se disuelve en su mente. Transformando el despecho en un insólito y exitoso libro de recetas viscerales, Elena cree haber sublimado su obsesión; hasta que el destino —y un nuevo apetito irreprimible— vuelve a poner a su plato prohibido sobre la mesa.