FULL DE HIDRAS
En las calles donde la noche no perdona y el asfalto aún guarda el calor de la sangre, dos hombres cruzan la delgada línea entre el trabajo sucio y algo mucho más antiguo. Lo que empieza como una deuda de la calle se transforma, poco a poco, en un descenso hacia un territorio donde la carne, el miedo y lo sagrado se confunden.
Hay un carnicero que sonríe demasiado. Hay voces que no deberían existir. Hay un olor a hierro y a ritual que se pega a la piel. Y hay una promesa oscura: que algunos pecados solo se pagan con el cuerpo.