David Gaitán
Edipo: Nadie es ateo.
Tebas está cubierta por los cadáveres de sus animales; sin razón aparente, han ido muriendo de a poco. Ante el desconcierto que la peste ha generado en la cuidad, el oráculo Tiresias dice: “Un humano se coló entre las bestias. Secuestró todo el salvajismo disponible. Encuentren al animal y Tebas renacerá”. El rey Edipo, aferrado a restablecer el bienestar de su pueblo, comienza una cacería ciega en pos del culpable.
David Gaitán
Oso polar decapitado
Un oso polar decapitado deambula por el invierno en busca de su cabeza extraviada. En un futuro distópico, un eclipse planetario está por cubrir la relación entre la Tierra y el Sol. El frío gobierna. Comprar la supervivencia para poder atravesar la noche eterna se vuelve lo único importante. No cabe todo el mundo.
David Gaitán
El mar es un pixel
En medio de la fascinación y el rechazo por un juguete que está revolucionando la vida de una localidad, un día -en la puerta de la iglesia- se publica una lista: sobre ella, un nombre. La gente, que se conoce bien entre sí , no sabe cómo reaccionar. ¿Quién escribió eso? ¿Por qué ? ¿Es señal de una buena acción? ¿Merece el desprecio colectivo? Recurren al juguete para entender la situación, pero este, lejos de aclarar sus dudas, las magnifica. Con los días, la lista va sumando más nombres. La honra de las personas mencionadas es expuesta como si de un anfiteatro anatómico se tratara. La paranoia colectiva, las pretensiones morales y los efectos del siniestro juguete, terminan por hacer estragos públicos y privados en la comunidad.
David Gaitán
Antígona
Una ciudadana de Tebas tiene la oportunidad de hablarle pública y directamente al rey, Creonte. Él es un hombre inteligente y vanidoso, por lo que ella busca la provocación exacta, esa que cimbre tanto el ego como el discurso del rey. Su objetivo, un debate público sobre la sentencia de muerte que recientemente impuso a Antígona por enterrar el cadáver de su hermano. La situación de Antígona es complicada. Polinices, uno de sus hermanos, reclamaba el trono de Tebas por ser hijo de Edipo; Eteocles, otro hermano, pedía lo mismo. El primero abandonó la ciudad para después declararle la guerra y atacar con fuerza. Ambos murieron y Tebas ganó la guerra. Eteocles ahora es un héroe y Polinices un traidor. Creonte determina que la traición amerita un castigo humillante y ejemplar: no enterrar el cadáver. Para la ciudadana de Tebas que goza del beneficio de la tribuna, la acción de Antígona es un acto de desobediencia civil pacífica y amerita, por lo menos, una conversación amplia. La obra de teatro termina por ser un debate político salvaje. La estructura se sostiene por la insistencia en reflexionar sobre los actos simbólicos de manera fabular.
David Gaitán
Azul bosques
Para coger, hay que producir. El sexo como única motivación estable. Cinco veces al año, la mitad de un cuerpo. Descarga o facilitación. ¿Cuántas capas de intimidad puede atravesar la vigilancia? ¿Es posible la ternura en una sociedad obsesionada con el anonimato? Cuando el sexo es la herramienta de control, ¿hay espacio para la rebeldía?